martes, 6 de octubre de 2009

Prueba

-.....Odio el sonido de los automoviles a esta hora en la ciudad......todos tienen prisa, es como si no tuvieran un segundo para detenerse y calmarse ..... pensar un momento, dejar que su mente se llene de pensamientos sin sentido ...... supongo que es por que tienen mucho que hacer, o tal vez por que no tienen nada.......

Eduardo miraba hacia el cielo tratando de imaginarse como se ve la ciudad llenandose de todas esas personas que salian de los mas reconditos lugares de esos gigantes llamados edificios, que cada manana se tragaban a toda esa gente para luego vomitarlos al anochecer, inundando las calles y provocando que los automoviles hicieran esos sonidos.

Absorto en sus pensamientos no reparo en todas las personas que debian esquivarlo para poder caminar por aquella acera, tampoco reparo en la muchacha que yacia en el piso por el empujon de aquel empleado obeso que presuroso de llegar hacia algun lugar, caminaba chocando con cualquier persona que se ponia en su camino, si hubiera visto a la muchacha en el piso se habria dado cuenta que se encontraba en el lugar preciso para ser el siguiente en el piso.

Un empujon lo bastante fuerte como para sacarlo de sus pensamientos pero no lo suficiente como para derribarlo devolvio a Eduardo hacia ese momento donde todas las personas q trataban de caminar por la acera pensaban que alguien que se paraba en medio estorbando el paso, era una persona bastante desconsiderada con aquellos q tenian prisa.

Caminar por esa parte de la ciudad a esa hora era bastante molesto, las calles siempre estan llenas de automoviles tocando sus bocinas, las aceras estan repletas de gente con prisa y de comerciantes q poco a poco se hicieron duenos de las mismas. Al ver un lugar Eduardo penso en tomar un cafe o comer algo a modo de esperar q las calles y las aceras se descongestionen un poco, sin embargo siguio caminando pensando, como muchas personas en ese momento, q es lo q iba a hacer.

Irse a casa a ver television y revisar si le habian llegado los nuevos correos q necesitaba en su trabajo, comprar comida y comerla en casa, entrar a comer un momento en algun lugar, caminar un poco mas o buscar transporte de una vez, listo para pelearse un asiento con los demas q habian tenido la misma idea.

Sin darse cuenta se encontro en la avenida mas centrica, se detuvo un momento para decidir q hacer, decidio comer algo, miro los lugares alrededor buscando alguno q le atrajera de alguna forma, miro a las personas q caminaban, vio una pareja pasando tomados de la mano, un mujer paseando a sus perros, unos ninos vendiendo caramelos, un grupo de colegiales riendo y charlando, reparo en las jovenes q caminaban por ahi pensando en lo q podria hacer con ellas si tuviera la oportunidad.

Vio a una mujer q caminaba lentamente mirando todo a su alrededor.

- Turistas -penso al verla vestida de manera como solo los turistas vestirian- solo ellos visten asi y lo peor es q la ropa les queda bien, si yo me vistiera de esa forma seguro pensarian q vengo de visita de algun pueblo o algo asi, Dios no puedo creer q sea tan racista.

Al pasar junto a su lado Eduardo miro sus ojos y se perdio por un momento en ellos pensando en un universo donde el estaria con ella, sonrio levemente, despues penso la improbabilidad de aquella situacion y la crueldad de las personas, hizo una mueca de sarcasmo y desvio su mirada mientras daba unos pasos.

Un breve instante de silencio envolvio la mente de Eduardo, igual a la calma q se siente antes de una tormenta o al leve instante de paz q vive la ciudad antes del anochecer.

- Emmmm disculpa - dijo una voz al mismo tiempo q una mano le tocaba el hombro -acaso nos conocemos??

- Perdon? - respondio Eduardo

- Te pregunto si acaso nos conocemos? por q por el gesto q me hiciste hace un momento al mirarme pareciera q me conoces.

Eduardo, exhalando un suspiro, respondio de forma cansada - Disculpa no logro entenderte.

Y la verdad era q ciertamente el no podia entender la situacion, ya q de no haberse quedado pensando en el universo alterno donde el podria estar con la chica cuyos ojos le habian dejado absorto, se habria dado cuenta de q aquella chica tambien estaba mirandolo, claro q al ver sus ojos se supone por simple logica q ella tambien lo vio y por ende vio la mueca, la cual en muchos lugares puede ser comprendida como un simbolo irrespetuoso o de desden; por supuesto tambien existe la ligera probabilidad de que se haya entendido como un gesto de companerismo en el caso de que ambas personas se hayan conocido previamente, pero como era la primera vez que Eduardo la veia, solo quedaba pensar que ella lo estaba confundiendo con alguna persona q se le hacia conocida.

Mientras pensamientos, mas enredados q la anterior explicacion, habian sucedido en la mente de Eduardo, la turista ya habia hecho dos o tres preguntas mas y se habia quedado esperando la respuesta.

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